“Debemos cambiar el concepto que tenemos de Oriente en Europa”

9.11.11

Entrevista a Rafael Bueno, director de Política i Sociedad de ‘Casa Àsia‘ de Barcelona.

La Casa Àsia de Barcelona celebra los días 8 y 9 de noviembre del 2011 la octava edición del ‘Diálogo Oriente-Occidente‘, un fórum que ya es punto de referencia intercultural entre los países de ambos continentes. El origen del evento se remite al ‘Fòrum de les Cultures’, celebrado también en Barcelona en el año 2004. En aquel momento se crearon 52 diálogos internacionales. De todos estos, el único que ha perdurado y se ha desarrollado es el organizado por la Casa Àsia. Hemos querido hablar con Rafael Bueno, director de Política i Sociedad de esta entidad, para que nos haga un breve balance de las relaciones entre Europa y Àsia.

¿Todavía le cuesta tanto a Occidente dialogar con Oriente?.

Sí, todavía nos cuesta. Pero sobretodo porque hay un gran desconocimiento del otro. Hay demasiados estereotipos. Pero la realidad siempre acaba por imponerse y esta crisis económica nos ha demostrado que los países asiáticos son potencias económicas muy importantes que hay que tener muy en cuenta: Japón, China, la India, Corea del Sur… También hay que tener en consideración su riqueza en el ámbito cultural y el ámbito político.

Oriente quiere entrar en escena.

Sí. De hecho, los estados asiáticos, igual que los latino-americanos, ya empiezan  a reclamar un cambio en las mismas reglas del juego. Ellos consideran que el sistema actual fue creado después de la segunda guerra mundial y en base a patrones occidentales. Y ahora, que ya nos están superando hasta en nuestro propio sistema, empiezan a querer introducir aportaciones propiamente asiáticas. Consideran que las reglas existentes ya no son suficientes. Son parámetros pensados desde occidente para servir a los valores de occidente.

¿Que clase de cambios piden?.

Pues, por ejemplo, un cambio en el consejo de seguridad de las Naciones Unidas, que todavía en la actualidad sigue sin representar estados gigantes como la India o como Indonesia, que con más de 200 millones de habitantes es el país musulmán más poblado del mundo. También sucede lo mismo con Brasil, que tampoco esta representado en este poderoso órgano de toma de decisiones. Todo esto pronto se verá transformado.

¿Y no será que los occidentales todavía tenemos miedo de oriente?

Lamentablemente, aún hay una sensación de miedo. Pero no hay que olvidar que el consumo oriental, a los europeos nos puede venir muy bien. Ellos también consumen muchos productos y componentes que se fabrican en Europa. Nissan y Toyota, por ejemplo, tienen muchas fábricas en España y fabrican coches que luego se exportan a Asia. Nosotros también nos beneficiamos mucho del desarrollo económico de Oriente.

En el Diálogo Oriente-Occidente se hace incapié en el papel importante que están jugando la juventud, las mujeres y la sostenibilidad en el proceso de desarrollo asiático. ¿Cree que estos factores también pueden ayudar a mejorar Occidente?.

Sí, claro. Son factores fundamentales. Pensemos que esta crisis que afecta Occidente no solo es una crisis financiera y económica. También es una crisis política y social. Y eso se nota especialmente en el descenso de la confianza en el sistema político por parte de los ciudadanos.  Estamos en un cambio de ciclo en el que yo creo que serán necesarios nuevos modelos. Y desde luego, los motores de cambio siempre suelen ser impulsados por los jóvenes. Por otro lado, la irrupción de las mujeres en el mundo de la política es otro proceso a tener muy en cuenta.

Si los asiáticos copian nuestro modelo de desarrollo, ¿el gran perjudicado será el medio ambiente?.

De momento, en muchos de estos estados asiáticos, el medio ambiente esta sufriendo mucho. Pensemos que la transformación industrial y económica ha sido muy rápida en la mayoría de ellos. Y los gobiernos han primado más la velocidad que no otros aspectos tan importantes como el medio ambiente. Pero es difícil exigir desde Occidente medidas a estos países cuando nosotros, en su día, tampoco optamos por aplicarlas. Si justo ahora nos estamos empezando a conscienciar aquí de la necesidad de un crecimiento sostenible… ¿con que fuerza vamos a exigirlo a oriente?.

Pero China, por ejemplo, ya han puesto fin a la siembra de cultivos transgénicos, mientras España todavía la sigue impulsando.

Sí. Eso demuestra que en algunos aspectos van mejor que nosotros. Pero en otros van por detrás. De todas maneras, estoy seguro que van a tener que tomar muchas medidas en este sentido ecológico, porque ya les esta afectando también a la misma producción o a la salud de sus ciudadanos. Se están dando cuenta, por ejemplo, que no se les puede escapar cada año un 1 % de su PIB a causa de la mala gestión de sus recursos. Y a su vez, deberán resolver el impacto negativo que esa mala gestión tiene en su medio ambiente.

Entonces, en materia ecológica es aún más apremiante el diálogo Oriente-Occidente.

Sí. Necesitamos aprender de las buenas prácticas, de las experiencias positivas de ambos lados.

Gran parte de los productos de Comercio Justo provienen de Ásia, y este es un sector que sigue al alza a pesar de la crisis. ¿Se conoce el impacto positivo que está teniendo el comercio justo en los paises de Oriente?.

Bueno, la verdad es que este es un tema que todavía se desconoce bastante y no se tiene muy en cuenta, tanto en Occidente como en Oriente. En Europa empezamos a estar concienciados, pero en Ásia queda por hacer mucha difusión sobre el tema. Es una lástima porque, en mi opinión, merece la pena que se dé un impulso más importante a este tipo de modelos comerciales tan beneficiosos para todos.

Este año, inevitablemente, uno de los temas estrella del ‘Diálogo Oriente-Occidente’ va a ser la crisis económica mundial. ¿Esta crisis afecta a los estados de Asia con la misma intensidad que a los países europeos?.

Bueno, la gran diferencia es que los estados asiáticos ya han salido de la crisis y nosotros no. Aquí todavía no hemos sido capaces de encontrar una solución.

Como lo han conseguido?.

Ellos aprendieron bien la lección después de pasar su propia crisis en los años 1997 y 1998, que afectó principalmente al sudeste asiático. Y claro, ellos conocen como afrontar de una manera solvente las turbulencias económicas que nos afectan ahora a nosotros.

Se vacunaron contra la crisis.

Bueno, se ha demostrado que sus sistemas económicos y sociales son más sólidos de lo que en un principio se creía. La prueba la tenemos en que hoy en día el mayor crecimiento lo encontramos en estados como China o la India, pero también en países de América Latina, como Brasil. Tenemos que cambiar el concepto que tenemos de Oriente en Europa. Seguimos pensando que son estados más retrasados que aún deben aprender de nosotros. Y la realidad es muy diferente y creo que empieza a ser a la inversa.

La importancia de Asia para nuestra economía se palpa también en el encendido debate por el corredor mediterráneo, que debe convertir los puertos de Barcelona y Valencia en la entrada natural a Europa de las mercaderías asiáticas.

Exacto. Es de una importancia primordial. El departamento de programas económicos de la Casa Asia ya lleva realizados varios estudios sobre la importancia del puerto de Barcelona con respecto a capitalizar ese flujo de mercancías tan enorme. Son proyectos que nos han encargado las mismas administraciones y que son cruciales si se pretende superar al puerto de Rotterdam en ese cometido.

¿Desde el gobierno central se está apostando lo suficiente por este gran proyecto?.

Bueno, desde luego, se ha avanzado, pero hay que ir a más. Nosotros siempre deseamos ir a más. Nos gustaria que el corredor mediterráneo se potenciara mucho más. Pensemos que los intercambios comerciales con Asia se han triplicado en el estado español en los últimos años, pero en ese mismo periodo de tiempo, hay estados latinoamericanos que han multiplicado el flujo comercial con Ásia por doce.

Una entrevista de Daniel Solano
 

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